No, yo no cuento con perras negras. Me siento tan incomoda con ellas, ellas no son mías.
Hoy te observaba con tanto amor, y descubrí una verdad en tus manos. Que hermosa y sutil eres mujer, cuanto te admiro y amo. Tienes aire de frescura, aire que me encanta respirar, y llenarme de el, de su armonía, aire inspirador. Sos tan hermosa y te amo tanto. Que cómodo y suave es tu corazón, un mullido almohadón de mariposas, uno de esos lugares en los que me poso y se que ese es uno de mis lugares en el mundo.
Y de el, de tan brillante azul, surgen tus palabras en formas de mariposas. Toman posesión de tu corazón, son tu esencia y viajan por tus venas a gran velocidad recorriendo tu mente abierta. De ahí solo queda un paso para que se viertan por tus manos, mariposas azules.
He descubierto que tus mariposas azules son mis favoritas. Y te admiro por eso, y en pleno instante de admiración me sentí reflejada. Reflejada en la manera, en la forma que toma la esencia. Me pregunté ¿De que estoy compuesta? Creo que de flores, de miles y miles de pétalos. Si esto fuera así ¿Cual seria el color que le da vida a estas? Todos los que contenga el arco iris.
Se que vos me vas a saber entender, no me refiero a las palabras, si no a esa fuerza que nos recorre desde nuestra esencia en el alma y hace brotar las cosas de nosotros, ya sea una mirada, una palabra o un dibujo. Recorren nuestro cuerpo y salen de la misma forma, en vos mujer, las mas hermosas mariposas azules. Que inspiradora que sos, inspiras amor.
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