Aromas mediterráneos invaden mi mente,
hiervas tan aromáticas, cebollas y tomate.
Si cierro los ojos veo las colinas vagamente
bañadas con el sol dorado, color de la piel.
La textura de los viñedos bajo mis pies,
la sabia pura de su fruto corre tan veloz.
Y la magia del jugo al fermento, como miel,
puede danos a la mesa el tambaleo de ayer.
Las manos danzarinas frente a la masa
nos da hoy a luz la frescura de las pastas.
Y en las mesas siempre el deleite de salsa,
otra vez aromas invaden en toda la casa.
Y en la huerta, las uvas, limones, azahar;
en el horno focaccia, pizzas y mucho pan.
Y en la mesa abundante pasta, vino y licor,
y en los corazones una gran familia y amor.
Se escucha a lo lejos el dulce cantar
y una tarantela se disponen a bailar.
Brinde la familia, que hay que festejar,
por las buenas costumbres, amor y paz.
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