Tambor de algodon

Te propongo una escalera que ya me propuse
te cuento las rimas del cuento que escribí ayer.
Sin mas guerras frías ni gente que se excuse
el frió de un viento ya tendrá que ir a florecer.

Mañanas de pasto en mis pantalones
caricias en sueños recuerdan el amor.
El canto innato de algún pobre infante
destellos acuáticos desde el corazón.

Y el rocío de bruma me moja la cara
entre el placer del agua que dormirá.
Quiero ser una madre antes que nada
quiero ser dueña de tus juegos de azar.

Me han proclamado conquistadora
terrateniente de el cultivo de limón.
Necesito afrontarlo un poco calma
luego de la tempestad que me arrasó.

Cuando duerma soñaré con alguna aventura
cuando viva sentiré la frescura de ir y correr.
Estas desventajas raras de jugar de narradora
este deseo cálido de la protagonista querer ser.

Y no puedo elegir, yo y mi problema de papeles.
Momentos de critica aguda, espero que me esperes.
Mi poesía no tiene coherencia, ni sentido, ni razón,
sólo algunos sentimientos y un timbre de canción.

Quizás el problema no es problema, es otra cosa
quizás solo sea eso que me hace diferente de otras.
Esa manía de ser siempre nueva al otro día siguiente
contar cuentitos nuevos, o vivirlos cerca en mi frente.

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