Otoño mio, llegaste tan ardiente y pasional.
Con tanto caudal me abrazaste sin pensar,
que podría confundirte con un tango de acá.
Tu frescura plena apenas me dejó respirar
y en tu manto de hojas me diste un hogar.
A tu risa de atardecer ya me quiero aferrar,
y con unas tazas de té invitarte a cantar
melodías ocultas que vos sabes escuchar.
Y en las noches en vela disponerme a soñar.

Bienvenido otoño, vos, la risa y tu frescura;
bienvenida tu resolana al borde de la locura;
bienvenida tu alegría vestida de melancolía;
bienvenida tu hilada de frío en mi nariz;
bienvenidas las tardes de té para ser feliz.

Pero vos otoño nuevo tiene algo diferente,
no eres como otros, tienes algo entre dientes.
Eres vida y tienes sueños que se van a cumplir,
tienes dulce fruta fresca para juntos compartir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario