Te extraño mucho a veces. A veces camino ilusionada las calles de por aquí, esperando con ansias cruzarte en alguna esquina. Acá tenes un puerto pequeño, pero cálido para anclar cada tanto y cargar otra copa a tu fuerte corazón. El humo del cigarrillo me hace recordarte, a veces veo ondearte en él. Puedo degustar así el tono filosófico de la vida, o simplemente mirar las cosas de una perspectiva tan dulce, que me hace sentir muy bien saber que te cruzaste en mi vida.
Te extraño mucho a veces, tu aroma dulce extraño. Una sonrisa recojida entre los escombros de la tierra, de la primera tierra. Sigue firme, y te observo desde lejos, me gustaría que estuvieras acá. Cuan grande es el mundo, y que poco tiempo tenemos para recorrerlo, una vida me suena un poco corto. Así siento que te amo.
Que lindo es saber que me recordas a dos cuadras del lugar que te quedara de nido por unos momentos. En un encuentro cotidiano y totalmente indirecto, te saludo desde la vuelta de alguna esquina. Yo te recuerdo cada vez que tomo un té, veo tus ojos grandes en el fondo de mi taza.

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