Una pequeña niña, que renegaba de las historias de princesas siempre soñaba con el amor. Desde ese pequeño sillón de cañas, se sentaba con sus lapices a dibujar los colores que creía ver en el amor, de ese que cuentan los cuentos, que hasta podes sentir su textura. Hoy escuché una canción que me hizo recordarla, y con ella a todos sus sueños.
A veces es raro, con tanto miedo a crecer, haber crecido y notar que soy la misma persona. Que raro es verme y tener los mismos cachetes, y los mismos sueños. Quizás los supe poner en practica, quizás a veces sale mal, a veces bien. Hace rato no le escribo al amor, creo que me enoje mucho con el, pero ya me voy a volver a amigar del todo, ojalá.
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