Escribir.

Necesitaba mojar mis pies, comer duraznos y sentir la mañana fresca en mi nariz.
Ahora si, estoy lista para escribir. Sólo me hace falta un mínimo factor, el silencio.
Debo encontrarlo en esta débil ciudad, por alguna parte escondida del jardín.
Poco a poco me voy sintiendo dueña del silencio, que extraña es la sensación de no despegar los labios. Debo admitir que es muy placentera, muy. Eso mismo, tiempo al tiempo, la mejor manera de superar esa ansiedad característica es respirar hondo y dejarla pasar, es solo un instante. Después que esto se va  podes seguir tranquilo, con paz. Si es que volviera, repite el ejercicio anterior, vas a ver que poco a poco es menos frecuente. Y no pienses que va a volver continuamente, porque va a pasar, piensa en otra cosa, distráete y busca el silencio de los jardines. Cada vez que pienso con amor, puedo sentir con paz.

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