Ardor nutrido de una fuerte chispa en el centro de mi pecho.
Vos en tu locura creaste el sentido de este, mi inmoral hecho.
La piel se eriza a la par de tus manos, audaces como bailarinas.
Poco a poco, uno pierde todo conocimiento, razón y doctrina.
Y caen juntas, como cada gota: tu ropa y mi ropa.
Cuenta para atrás el momento en que sirve la copa,
y el borgoña pasional de su sabor está en tus labios;
esa sensación de morder tu sangre, sin hacerte daño.
Y caer otra vez sin remedio en la garras de cuento,
jugando este juego de posesión, de ser así tu dueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario