Otra vez me despierto con esas ganas locas de recorrer el mundo.
Cruzar los siete mares, no tener un mapa y mucho menos un rumbo.
Dejar que el viento me lleve hasta las lejanías mismas de mi alma,
que será el mismo que duerme en la vida de una esencia hermana.
Y encontrar en la mirada de otro hermano el amor,
lo que nos junta y alimenta, esa es la verdadera unión.
Todos somos hijos de esta tierra, y ella nos ha de cuidar.
Quiero conocerla en cada secreto, saber toda su verdad.
Llévame lejos Sol, seguiré segura el camino que me marques.
Estaré ansiosa de volver a casa y contar lo que vi a mi madre.
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